Sin embargo, detrás de esta operación se esconden una serie de condiciones favorables para el club. La entidad se hará con hasta el 30% de los ingresos publicitarios que genere el jugador, así como espera una lluvia de ventas con su camiseta -únicamente hay que ver la afluencia de gente que ha tenido su placa en el segundo partido en el Metropolitano, el primero tras anunciarse su fichaje-. Asimismo, el club espera que la amortización de su fichaje se pueda concretar en unos 3 años, siendo uno de los jugadores más rentables para el club.
Por otro lado, el jugador también ha aceptado rebajarse el sueldo, y cobrará una cantidad inferior a la que percibía cuando era jugador del Atlético de Madrid, justo antes de marcharse al Chelsea. Lo que supone una operación redonda para la entidad.

